El cambio climático se ceba en la región mediterránea

La temperatura han subido 1,4º C. Los expertos alertan sobre el impacto de las enfermedades y el aumento de inundaciones también por factores no climáticos.
 Mar, 11 Dic 2018   Gestion Riesgos Sequía

La región del Mediterráneo está sufriendo el cambio climático de manera más intensa que el conjunto del planeta. Un estudio internacional alerta del incremento de los efectos que el calentamiento tendrá en esta región. El trabajo, publicado en Nature Climate Change, subraya también los futuros riesgos asociados a estos cambios, entre los que destacan, entre otros, un incremento de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, una mayor presencia de enfermedades tropicales como el virus del Nilo o el dengue, o un incremento de las tormentas.

Problemas ambientales preexistentes, como las carencias de disponibilidad de agua, la pérdida de biodiversidad o la sobreexplotación de los recursos naturales se están viendo exacerbados por los efectos del calentamiento. Y es la tendencia futura.

La reducción global de precipitaciones podría dar lugar en esta cuenca a mermas en la producción agrícola, lo que pone en jaque la seguridad alimentaria. Mientras tanto, las olas de calor son ya una amenaza muy seria para las personas afectadas por las enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Todo ocurre cuando las inundaciones súbitas, concentradas en cortas franjas horarias, están aumentando los daños y se ceban especialmente en las zonas costeras.

Son algunas de las alarmas que contiene el informe, en que, por primera vez, 18 instituciones ponen en común sus conocimientos sobre el impacto del cambio climático en los países ribereños del Mediterráneo.

Y varias olas de calor

“Las temperaturas en la zona han aumentado una media de 1,4 grados desde la era preindustrial, lo que supone un 0,4% más que la media mundial”, sentencia Ana Iglesias, del departamento de Agricultura Económica de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la UPM, una las autoras del trabajo. En las últimas dos décadas, la subida del nivel del mar alcanza los 6 centímetros (el triple que si se evalúa el período 1970-2006).

El calentamiento de Mediterráneo es superior al resto del planeta. Por eso, podría darse la paradoja de que, aunque se cumpliera la franja más ambiciosa del Acuerdo de París (un calentamiento de solo 1,5º C) es probable que las temperatura máximas diarias en esa región aumentaran en 2,2ºC (siempre respecto a la época preindustrial). Las olas de calor van a ser más frecuentes. En el este del Mediterráneo podría sufrir varios episodios de este tipo al año, cuando ahora se dan uno cada año.

30% menos de agua disponible

Debido al cambio climático, se estima que la disponibilidad de agua probablemente se reducirá entre un 2% y un 15% si se da un calentamiento de 2ºC (con lo que registraría una de las mermas más grandes del mundo), debido a los períodos meteorológicamente secos y las sequías. Esa escasez se agudizará por los crecientes requerimientos de riegos agrícolas.

Se estima que la dotación de riego en esta región deberá incrementarse entre un 4% y un 18% para final de siglo debido exclusivamente a esta razón (para un calentamiento de 2ºC y de 5ºC respectivamente). El problema es que este aumento de la demanda entrará en conflicto con otras necesidades, como las del agua potable, el sector turístico o la industria, entre otras.

Más riesgo de inundaciones

El riesgo de inundaciones, asociados a episodios de precipitaciones extremas, se incrementará por el calentamiento pero también debido a factores no climáticos, como el aumento de suelos urbanos impermeables, mayor exposición y vulnerabilidad de las regiones proclives a las inundaciones y deficiencias en los sistemas de gestión para hacer frente a aguaceros y tormentas.

En el este de la península Ibérica, las observaciones “indican un incremento de las precipitaciones fuertes y convectivas concentrado en pocos días”, en sintonía con el cambio climático esperable para este parte de la cuenca.

Ecosistemas alterados

El aumento de la aridez (principalmente por la reducción global de precipitaciones pero también por las altas temperaturas) amenaza la biodiversidad de los ecosistemas del Mediterráneo. Esto, unido a otros impactos ambientales (urbanización, abandono agrícola, invasiones biológicas, contaminación, sobreexplotación) puede reducir la capacidad de muchos ecosistemas para proporcionar servicios ambientales.

Más de 700 plantas y animales marinos no autóctonos están registradas en el Mediterráneo, muchas de ellas favorecidas por las condiciones de aguas más cálidas; y de ellas, la mitad han entrado a través del canal de Suez.

La acidificación de los océanos (por la absorción desde la atmósfera del dióxido de carbono generado en las actividades humanas) tendrá impactos sobre organismos que producen caparazones y esqueletos calcáreos.

Seguridad alimentaria en juego y mayor dependencia exterior

La predicción apunta un declive de las cosechas, las pesquerías y la producción ganadera debido a factores climáticos y otras causas.

Se espera que las cosechas de muchos inviernos y primaveras se reduzcan debido al cambio climático, especialmente en el sur. Algunas cosechas podrían resultar beneficiadas por el efecto de fertilización del CO2 (aunque hay muchas lagunas de conocimiento al respecto).

Para el año 2050, se apunta que las cosechas de legumbres bajarán un 40% en Egipto, un 12% en el caso del girasol y un 14% para los tubérculos en los países del Sur de Europa.

El calentamiento afectará a la producción de oliva, debido a los crecientes requerimientos de riego, el riesgo de estrés por calor en las etapas de floración del árbol y la ausencia de períodos fríos o reposo necesarios para el florecimiento posterior.

La predicción indica que los cambios en los ciclos fenológicos tenderán a acortar la duración y a anticipar la floración de la uva y a un aumento de la exposición a sucesos extremos de estrés hídrico. Estas condiciones podrían afectar a la calidad de la uva.

Los impactos del cambio climático sobre la producción agrícola y la creciente demanda para productos animales dispararán la dependencia de las importaciones de alimentos en los países del sur del Mediterráneo en las próximas décadas (el 50% de todos los productos alimentarios en el Magreb). En el Oriente Medio y el norte de África, las importaciones de comida para animales y para piensos suponían el 32% del total de las importaciones de alimentos (2014).

Enfermedades respiratorias y por transmisión de virus

“También se incrementará la prevalencia de enfermedades transmitidas por vectores como el virus del Nilo Occidental, el dengue o el chikungunya, que también verán incrementada su distribución”, aseguran los investigadores. Para los años 2025 y 2050, las áreas con elevada probabilidad de infecciones del virus del Nilo Occidental (relacionado con el cambio climático) probablemente se expandan y abarquen la mayor parte de los países mediterráneos.

La incidencia dependerá de la capacidad de adaptación de los afectados, de las medidas que adopten en las ciudades contra los efectos de la isla de calor urbano y la respuesta de los sistemas de salud.

El estudio alerta que en las noches con temperaturas superiores a los 23ºC se da un incremento del riesgo de mortalidad debido a causas naturales, afecciones respiratorias y cardiovasculares.

Seguridad, en jaque y riesgo de migraciones

Los efectos serán mayores en países en los que la inestabilidad política ya es un problema. Al añadirse los impactos del cambio climático, los factores de riesgo socio-económicos se incrementarán, y generarán una mayor inestabilidad en las regiones, lo que acrecienta el riesgo de migraciones y conflictos.

En el Mediterráneo, un tercio de la población (150 millones) vive cerca del mar. Y estimaciones del IPCC apuntan un ascenso del nivel del mar de 1 m para el 2100

La destrucción de recursos naturales, el avance de la desertificación hacia el norte o la pérdida de abastecimiento de agua y lainseguridad alimentaria (sobre todo en el Oriente Medio y el Norte de África) agudizan el riesgo de migraciones.

Es improbable que las sequías hayan sido causa directa de confictos (Siria), pero “podrían haber empeorado significativamente las condiciones de vida en la región y haber empujado de este modo a más población a migrar”, señala el estudio.

 


 La Vanguardia: https://www.lavanguardia.com/natural/20181022/452491737209/nature-climate-change.html